¡Vacaciones! Estamos a tan solo 13 días de terminar el año escolar, y se acerca un tiempo de descanso que muchos padres esperan con emoción para compartir más con sus hijos. Otros, en cambio, pueden sentirse algo estresados al pensar qué harán con “los niños” en casa durante varias semanas.

Pero antes de comenzar las vacaciones, como familia vivimos también la entrega de notas, un momento que puede traer alegría o tristeza, dependiendo de las expectativas y metas que nos hayamos planteado desde el inicio del año escolar. Y así como nuestros hijos reciben sus calificaciones finales, reconocimientos y reportes de crecimiento académico, nosotros también podemos detenernos a reflexionar sobre cómo fue nuestro trabajo como padres.

Sabemos que hemos trabajado arduamente para proveer lo necesario, acompañar a nuestros hijos en sus desafíos, celebrar sus logros y cuidar de su bienestar físico, emocional y espiritual. Sin embargo, en medio de esta evaluación, es importante recordar una verdad fundamental: “Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican” (Salmo 127:1).

Este versículo nos recuerda que, aunque nuestro esfuerzo es valioso y necesario, por sí solo no es suficiente. Podemos dedicarnos incansablemente a ofrecer a nuestros hijos las mejores oportunidades, una educación de calidad y un entorno lleno de amor y apoyo; pero solo Dios, por medio de Su Espíritu Santo, puede transformar sus corazones y llevarlos a dar verdadero fruto como discípulos de Jesús.

En ocasiones, como padres, podemos medir el éxito de nuestros hijos por sus notas, sus talentos o sus logros. Sin embargo, el mayor anhelo de nuestro corazón debe ser que ellos conozcan al Señor Jesús y le sigan como su Señor y Salvador. Ningún diploma, actividad o reconocimiento tendrá más valor que ver a nuestros hijos caminar con Dios y confiar en Él en cada etapa de sus vidas.

Las vacaciones nos brindan una oportunidad maravillosa para fortalecer la vida emocional y espiritual de nuestro hogar. Con más tiempo juntos, podemos crear espacios sencillos pero significativos para orar en familia, leer y aplicar la Biblia a nuestra vida diaria, conversar sobre las bendiciones del Señor y modelar una fe auténtica. Son estos momentos los que Dios usará para seguir moldeando el corazón de nuestros hijos.

Que este tiempo de descanso no sea solamente una pausa en las actividades escolares, sino también una ocasión para renovar nuestra dependencia del Señor. Que mientras disfrutamos de la familia y recuperamos energías, sigamos buscando a Dios con todo nuestro corazón, permitiendo que Él continúe edificando nuestras casas sobre el fundamento firme de Su amor y Su verdad.

Oremos

Señor, gracias por sostenernos a lo largo de este año escolar y por permitirnos acompañar a nuestros hijos en su crecimiento. Reconocemos que, aunque nos esforzamos por darles lo mejor, solo Tú puedes transformar sus corazones y guiarlos por el camino de la verdad. Durante estas vacaciones, ayúdanos a aprovechar cada momento para acercarnos más a Ti como familia. Que nuestro hogar sea un lugar donde Tu presencia habite, Tu Palabra sea escuchada y Tu amor sea reflejado. Continúa edificando nuestra casa y formando en nuestros hijos corazones que te amen y te sigan todos los días de su vida. En el nombre de Jesús. Amén.

Rodrigo & María Helena Cortés

Spiritual Care Coordinator

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