Hay algo profundamente hermoso en la manera como Jesús mira a los niños. La Biblia nos muestra cómo Él reconoce en ellos una capacidad especial para percibir lo que a muchos adultos se nos escapa: la sencillez del amor de Dios, la confianza sin reservas y la sensibilidad para oír su voz. Mientras nosotros nos complicamos con ocupaciones, preocupaciones y razonamientos, los niños reciben las verdades del Reino con un corazón abierto y humilde.
En este tiempo de descanso, Dios nos invita a reconectarnos como familia y a acercarnos juntos al Señor. Los días sin tanta prisa se convierten en una oportunidad para agradecer todo lo que Dios hizo durante este año, para orar en familia, leer Su Palabra y conversar sobre lo que Él está formando en nosotros. También es un momento ideal para escuchar el corazón de nuestros hijos, porque muchas veces, Dios elige hablar a nuestro hogar precisamente a través de ellos.
En ocasiones, una frase sencilla, una pregunta inesperada, una oración corta o un comentario espontáneo de un niño o un joven puede ser un recordatorio claro de la verdad de Dios. Ellos perciben lo espiritual con una frescura que necesitamos recuperar.
Que durante estas semanas podamos:
- Hacer pausas intencionales para orar juntos.
- Leer un pasaje bíblico en familia y dialogar sobre él.
- Preguntar a nuestros hijos qué piensan, qué sienten, qué creen que Dios les está diciendo.
- Valorar su voz como un regalo de Dios para nuestro hogar.
Dios quiere hablar a nuestras familias de muchas maneras… y una de las más preciosas es a través de nuestros hijos.
Oración:
Señor, gracias por la sencillez y la pureza del corazón de mis hijos. Ayúdanos a hacer espacio para estar contigo como familia. Danos oídos atentos para escuchar tu voz, y más aún, cuando la envíes por medio de ellos. Que estas semanas de descanso sean un tiempo de crecimiento espiritual, unidad y renovación en Ti. En el nombre de Jesús, amén.
Rodrigo & María Helena Cortés
Spiritual Care Coordinator