Al iniciar este 2026, es natural que como padres estemos trazando metas: desde mejorar el rendimiento académico de nuestros hijos, hasta planificar vacaciones o fortalecer las finanzas del hogar. Hacer planes es una muestra de sabiduría y cuidado por los nuestros.

Sin embargo, la Biblia nos ofrece una perspectiva que transforma nuestra ansiedad en paz. En el texto original de Proverbios 16:3, la palabra hebrea para “encomendar” es Gālāl, que significa literalmente “hacer rodar”. Es la imagen de alguien que se quita un peso abrumador de encima y lo hace rodar hacia otra persona para transferirle la responsabilidad.

Este versículo no es un llamado a la inacción, sino a trabajar con las “manos abiertas”. Al presentar nuestros planes de año nuevo, no estamos pidiendo una firma de aprobación sobre nuestros deseos, sino que estamos haciendo rodar la carga del resultado hacia Dios. Al transferirle a Él la dirección de nuestra familia, permitimos que sea Su sabiduría la que estabilice nuestros pensamientos y nos asegure el éxito bajo Sus términos, no los nuestros.

Una vez una familia, al inicio de un año, planeó meticulosamente mudarse de ciudad buscando “mejores oportunidades”. Tenían todo listo para la mudanza, pero al orar bajo el principio de, “encomendar a Dios sus planes”, sintieron que debían quedarse quietos y esperar. Meses después, la empresa donde el padre trabajaba cerró en la ciudad a la que se iban a mudar, pero en su ubicación actual surgió una oportunidad de mentoría que transformó la vida espiritual de sus hijos. Ellos no buscaron que Dios bendijera su mudanza; buscaron que Dios tomara el peso de la decisión. Al rendir sus planes, fueron protegidos y guiados hacia un propósito mayor.

Cuando soltamos el control, nuestros pensamientos se “afirman”; es decir, dejamos de vivir en la ansiedad de que todo salga a nuestra manera y empezamos a caminar en la seguridad de Su voluntad, que siempre es buena, agradable y perfecta.

Hoy mi invitación es que, antes de decidir el ritmo de este año, podamos sentarnos como familia a orar diciendo: “Señor, estos son nuestros anhelos, pero te los entregamos para que Tú los dirijas”. No busquemos simplemente que Dios bendiga nuestra agenda. Busquemos que nuestra agenda sea el reflejo de lo que Él quiere hacer en nuestra familia.

 Oremos:

Amado Dios, al comenzar este 2026, ponemos en Tus manos cada proyecto, sueño y necesidad de nuestro hogar. Te confesamos que muchas veces queremos que Tú sigas nuestros pasos, pero hoy decidimos nosotros seguir los Tuyos. Te entregamos nuestros planes (mencionar alguno en particular) y te pedimos que nos des sabiduría y paz para discernir Tu voluntad. Confiamos en que Tus planes son mejores que los nuestros. En el nombre de Jesús, amén.

Rodrigo & María Helena Cortés

Spiritual Care Coordinator

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