Para quienes me conocen es fácil identificar mi preferencia por hablar del amor de Dios que perdura para siempre (Salmo 136) y de su paz que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:7). Hoy me quiero enfocar en el amor como virtud (NVI) y la gran importancia de reflejarlo en todo lo que hacemos en nuestras vidas.

La Palabra de Dios habla de tres virtudes eternas en la primera carta que Pablo escribió a los Corintios:

1 Corintios 13:13

Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor.

Son tres virtudes eternas de las cuales ya hemos escuchado, con toda seguridad, pero la parte que más me gusta de este versículo es la que encontramos a renglón seguido: “…la más excelente de ellas es el amor”. Siempre debemos tener fe, siempre debemos guardar la esperanza, pero nunca debemos perder el amor.

Suena muy lindo, pero ¿sabemos lo que significa cada una de estas virtudes? He buscado en varias fuentes la definición de fe, esperanza y amor, y lo que he encontrado me ha motivado a continuar aprendiendo sobre estas tres virtudes eternas. Veamos un breve resumen:

  • Fe:

La biblia la describe de dos maneras en un mismo versículo: “la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos” y “es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver” (Hebreos 11:1).

  • Esperanza:

De acuerdo con la Real Academia Española (RAE), la esperanza es un “estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos” y lo que más deberíamos desear quienes creemos en Dios, es alcanzar su gloria. Romanos 5:2 …nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios.

Cuando queremos o necesitamos que suceda un milagro, es realmente esta esperanza la que nos mantiene tranquilos. La esperanza y la angustia se contradicen por naturaleza, no debería existir la angustia si nuestra esperanza está puesta en Dios. El Salmo 42:11 dice: ¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza, y todavía lo alabaré. ¡Él [Jesucristo de Nazaret] es mi Salvador y mi Dios!

  • Amor:

El amor es el atributo central de Dios en una cosmovisión cristiana. Dios mismo es amor (1 Juan 4:8) y se ha asegurado de que entendamos que todo se resume en amor. El mismo Jesucristo marcó un precedente al decir que el primer y más importante mandamiento es “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” y creo que cambió la historia al establecer el segundo mandamiento con el mismo nivel de importancia que el primero “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:37-39).

Una historia de fe, esperanza y amor

Génesis 6 narra, a partir del versículo 9, una fascinante historia donde se aprecia claramente las tres virtudes eternas de las que hemos estado hablando, es la historia de Noé. Antes de continuar te recomiendo que leas el pasaje bíblico una vez más.

Noé era un hombre de fe. Lo sabemos porque él tenía la certeza de un Dios que no podemos ver, cuando Dios le habló y le dijo que estaba a punto de cubrir la tierra con un diluvio, Noé le creyó y tenía la confianza de que en verdad sucedería lo que esperaba. Noé escuchó a Dios y se comunicó perfecta y detalladamente con Él aunque nunca lo vio.

Noé tenía esperanza. Para el resto de la humanidad, Noé estaba loco. Estaba construyendo un arca donde ni siquiera existía un río y la lluvia era demasiado escasa. La esperanza de Noé le daba el “estado del ánimo” para ver como posible lo que muchos pensaban imposible. Noé había escuchado a Dios sin verlo y estaba completamente seguro de que lo que Dios le había dicho sucedería.

Noé lo hizo todo con amor. Ya hemos visto que Dios mismo es amor, es su esencia. Todo lo que Dios hace lo hace con amor, Él le dijo a Noé lo que tenía que hacer y “Noé hizo todo exactamente como Dios se lo había ordenado” (Génesis 6:22). Si Noé hubiera tratado de meter los animales al arca sin amor no hubiera sido posible, muchos de los animales eran mucho más grandes y fuertes que Noé. Si no lo hubiera hecho con amor, los animales no hubieran venido a él para mantenerse con vida (Génesis 6:20). Noé tuvo que contarle a su familia los planes de Dios y convencerlos con amor de que se unieran a esta épica aventura.

Nuestra historia de amor

Si bien la historia de Noé ha sido probada por la ciencia, es algo que sucedió hace mucho tiempo. Por muy fascinante que sea la historia, no puedo finalizar este mensaje sin hablar de nuestra historia de amor. Una historia real, reciente y veraz. Es tu historia y mi historia narradas en una sola y aún así no somos nosotros los protagonistas.

¿Has sentido que te falta amor? ¿Has sentido que pierdes tu fe y que te quedas sin esperanza? El sacrificio que Jesús hizo en la cruz fue el acto de amor más grande de toda la historia de la humanidad. Se entregó por ti y por mí, entregó su vida para que nosotros tuviéramos vida eterna. Su cuerpo fue maltratado y torturado para que no tuviéramos más dolor. Se hizo pecador para el perdón de nuestros pecados. En Jesús tu pasado ya no existe más. 2 Corintios 5:17 Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!

Hoy te invito a que recibas el mejor regalo de tu vida, acepta a Jesús en tu corazón. Si ya lo has hecho es momento de avanzar al siguiente nivel. Es hora de acercarte más a Él y de vivir tu vida a plenitud, solo en Cristo estamos completos. Toma unos minutos de intimidad con Dios y entrégale una vez más tu vida, deja que Él te ayude a llevar tus cargas y acepta el más grande regalo de amor de toda la humanidad.

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