2 cro 7:14

Como pueblo de Dios somos hijos de Dios, somos las personas que hemos decidido seguirlo y aceptarlo, no por los milagros que Él hace sino por quien Él es. Hemos decidido aceptar a Jesús como nuestro Señor y salvador. Hacer parte del pueblo de Dios no tiene nada que ver con el lugar de nacimiento, ni con asistir a la iglesia, ni con hacer buenas obras, se trata de FE.

Este versículo de la Biblia hace parte de un mensaje que Dios le entregó personalmente al rey Salomón justo después de que terminó de construir el tempo del Señor. No es un mensaje pare el rey sino para el pueblo, por lo tanto, las promesas que lo acompañan son para el pueblo. El rey recibió su propio mensaje con sus propias promesas, pero particularmente lo escrito en 2 Crónicas 7:14-16 aplica para nosotros, así que préstele mucha atención.

Encontramos en el versículo 14 una frase de causa y efecto, Dios nos pide que hagamos algo para causar un efecto:

causa - efecto

Analizando este versículo encontramos entonces nuestra tarea, lo que Dios espera que hagamos ahora. Dios quiere que nos humillemos ante Él, que oremos, lo busquemos y nos apartemos de nuestra mala conducta.

  1. Si mi pueblo se humilla. Humillarnos delante de Dios es reconocer su soberanía, su poder y su amor. Es reconocer que somos pequeños e incapaces sin Dios.

sal 8:3-4

  1. Si mi pueblo ora. Orar es hablar con Dios sabiendo que Él escucha. Orar es exaltarlo, pedirle lo que necesitamos, darle gracias por todo y pedirle perdón por nuestros pecados.

fil 4:6

  1. Si mi pueblo busca mi rostro. Debemos siempre tener a Dios en nuestro diario vivir. Buscar su rostro implica escuchar la música que lo alabe y exalte, ver la televisión que honre a Dios, leer lo que nos edifique con Dios. Buscar el rostro de Dios es buscar que Él sea el centro de nuestras vidas.

Sal 105:4

  1. Si mi pueblo se aparta de su conducta perversa. De nada serviría humillarse ante Dios, orar y buscarlo si no nos alejamos de nuestros pecados y no nos acercamos a Dios. Son dos direcciones completamente opuestas. Si bien, nuestra naturaleza pecaminosa nos lleva al pecado, nuestra intensión debe estar fija en Dios. Nuestro raciocinio nos debe llevar a acercarnos a Dios. Debemos optar y esforzarnos para alejarnos del pecado y acercarnos a Dios.

Hechos 3:19

Ya es hora de acercarnos más a Dios, de restablecer nuestra relación con Él y permitirle tomar el lugar que se merece en nuestras vidas. Hoy te invito a que vivas tu vida de modo que el Señor se agrade con lo que haces.

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Yonahatan Ochoa

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