En ocasiones vivimos situaciones difíciles, dejamos que la desesperación se apodere de nosotros y sentimos que vamos perdiendo la batalla. La verdad es que sin importar la situación que estemos viviendo, todo nos ayuda para bien (Romanos 8:28), aunque no lo entendamos. Esas situaciones difíciles que estemos viviendo no nos pueden robar la alegría que Dios nos ha dado. Él mismo nos dice que estemos siempre alegres (1 Tesalonicenses 5:17), además nos pide que oremos sin parar y que le demos gracias a Dios en toda situación. Debemos entender que todo lo que nos sucede es así porque esa es la voluntad de Dios para nosotros en Cristo Jesús.

Es muy fácil que en los momentos difíciles nos olvidemos de estas instrucciones, pero lo más importante es que siempre vayamos a Dios en oración. Acabamos de ver que la Palabra de Dios nos invita a orar sin cesar. Es un muy buen hábito orar en familia, el mismo Jesús nos anima a orar juntos y nos da una maravillosa promesa:

Mateo 18:20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Aquí vemos que no es estrictamente necesario reunir multitudes para orar e interceder ante el padre, es más importante estar reunidos con una misma intensión. Esta es una invitación a orar en familia, leer la palabra juntos, compartir lo que Dios le está diciendo a cada miembro de la familia y alabar su Santo Nombre. Podemos tener la plena seguridad de que Dios nos escucha, Su oído siempre está atento a nuestras oraciones y nos da la garantía de que estará en medio de nosotros.  Hoy Dios te recuerda que no hay mejor lugar para estar con tu familia que en su presencia, acércate a Dios y si ya lo estás, acércate más, nunca vas a estar lo suficientemente cerca a Dios como para no quererte acercar más. Esto me recuerda el texto en 1 Juan 5:14 que nos dice “Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a Su voluntad, él nos oye”. Acércate más a Dios con tu familia, ahí ya hay dos o más reunidos en Su Nombre, con toda seguridad pedirán conforme a Su voluntad y el los oirá.

En la Biblia encontramos un maravilloso relato en el que podemos ver el resultado cuando “dos o tres” se congregan en Su Nombre, le piden “conforme a Su voluntad” y Él los oye. En Hechos 16 se narra la historia cuando Pablo y Silas fueron arrestados, estaban encadenados y en versículo 25 cuenta que “A eso de la medianoche, Pablo y Silas se pusieron a orar y a cantar himnos a Dios, y los otros presos los escuchaban”. Claramente vemos que eran dos personas, se pusieron de acuerdo para acercarse a Dios, estaban orando y cantando, alegres a pesar de las circunstancias y ¿Cuál fue el resultado? Dios no solamente los liberó después de un fuerte terremoto y las autoridades hasta se disculparon con ellos, sino que también usó ese evento para rescatar al carcelero y su familia para la eternidad.  Si quieres conocer la historia a mayor detalle puedes ir a Hechos 16:16-39.

Así como Pablo y Silas se pusieron de acuerdo y aún en una situación tan difícil se pusieron de acuerdo para acercarse a Dios en oración y alabanza, así mismo lo debes hacer tu. Hoy en un buen día para comenzar, has que esto sea tu nueva tradición familiar y separa un espacio al día para venir juntos delante de Dios, Él estará ahí contigo y te escuchara en todo lo que le pidas de acuerdo a Su voluntad.

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